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Karlovy Vary, el manantial hecho ciudad

Por Marco González
En esta ocasión comenzaremos nuestro relato de una manera poco convencional, no en un punto sobre la faz de la tierra, no en un aeropuerto o un embarcadero, empezaremos nuestra aventura a dos mil metros de profundidad, en el área conocida como “litosfera”. Es precisamente en esta parte de nuestro planeta en la que se almacena el agua que desde la superficie se escurre hasta los mantos acuíferos, donde emergen las aguas ricas en cloruro sódico, mismas que pasan por un manto de rocas ígneas lo que les proporciona la temperatura que las hace ascender a la superficie, formando aproximadamente 80 manantiales –aunque solo se explotan 13- que le han dado fama mundial a Karlovy Vary, la región y la ciudad.

A Karlovy Vary, la encontramos en el corazón de Europa, justamente en el noroeste de la República Checa, a tan solo 120 kms. de Praga. La región se encuentra inmersa en las “Smrciny Mountains” y las “Ore Mountains”. La ciudad que lleva el mismo nombre, es atravesada por el río Roer a lo largo del cual emerge un complejo de edificios renacentistas y barrocos, que le dan un aire único de paz e inspiración.

Un poco de historia
Karlovy Vary fue fundada en 1347 por el rey de Bohemia y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Carlos IV (también conocido como Carlos de Luxemburgo). Se cuenta que estando de cacería, el monarca disparó a un ciervo y cuando su perro fue tras él, empezó a emitir tremendos alaridos al caer en un charco de agua hirviendo. Así, por accidente -como suceden la mayoría de los grandes descubrimientos- se descubrió el primer manantial de la región.

A raíz de ello, se comenzó la explotación del flujo natural de aguas termales, desde luego, primero por el mismísimo Carlos IV quien placenteramente tomaba sus baños de agua caliente sin importar la época del año, de ahí el nombre de Karlovy Vary que significa “el Baño de Carlos”. 

Recordemos que Checoslovaquia fue fundada como República Federal el 18 de octubre de 1918 como consecuencia de la desintegración del Imperio Austro-Húngaro al finalizar la Primera Guerra Mundial y desapareció como tal el 1º de enero de 1993, fecha en que se crearon dos repúblicas: República Checa y Eslovaquia. 

Como dato curioso, debemos anotar que la avenida “Presidente Masaryk” ubicada en la colonia Polanco de la Ciudad de México, lleva el nombre del primer presidente de Checoslovaquia, Tomás Garrigue Masaryk, quien tuvo su mandato de 1918 a 1935. 

Durante el tiempo en que Checoslovaquia perteneció al Pacto de Varsovia, mismo que firmara el 14 de mayo de 1955 junto con Albania, Bulgaria, República Democrática de Alemania, Hungría, Polonia, Rumania y la propia URSS, se vivió una época de hegemonía soviética, que influyó en todos los aspectos de la vida, incluyendo el arte y la cultura de la segunda mitad del siglo pasado.

La fama de Karlovy Vary ganada por sus manantiales, atrajo desde su fundación, a múltiples personalidades del mundo, destacadas en diversos campos de la vida política, social y cultural, sobre todo de Europa.

Se cuenta que entre las personalidades que han visitado la ciudad para disfrutar de sus aguas termales están el músico nacido en Salzburgo, Austria, Wolfgang Amadeus Mozart, el alemán Richard Strauss y el compositor nacido en la ciudad de Bonn, Alemania, Ludwig van Beethoven. 

Entre los monarcas que visitaron el baño de Carlos encontramos al Zar de Rusia Pedro el Grande, El Rey Griego Oto I y el rey de España Juan Carlos I. 

Actualmente, el gobierno de la República Checa se conforma de tres poderes, el ejecutivo, el legislativo y el judicial. 

Karlovy Vary goza de grandes atractivos turísticos para toda la familia, desde los baños de agua termal que limpian al cuerpo, hasta los grandes conciertos que alimentan el espíritu del hombre civilizado. 

Los manantiales existentes con temperaturas que van de los 73º C a los 9º C, se aprovechan para tratamientos curativos en trastornos del metabolismo y de los aparatos digestivo y circulatorio. También se utilizan como auxiliares en tratamientos contra la diabetes, la gota, y el sobrepeso, así como en enfermedades de hígado, vesícula biliar, conductos hepáticos y páncreas. 

La Moneda de curso legal es la Corona. No obstante ello, en todos los establecimientos se acepta el pago con euros y dólares norteamericanos. Con un dólar se consiguen 22 coronas. 

El principal tesoro de Karlovy Vary lo constituye sus 55,000 habitantes. Se trata de personas bien preparadas, con gran cultura, trabajadoras y amables con el turista, a quien hacen sentir como si estuviera en su casa. 

La cultura en la República Checa y en especial en Karlovy Vary, no ha dejado de florecer y ofrece a propios y visitantes, la vanguardia en lo que a cine, teatro y música se refiere. 

Una muestra de ello, es el Festival de Cine de Karlovy Vary, cuya edición 42 se llevará a cabo entre el 29 de junio y el 7 de julio de este 2007. Durante el desarrollo del evento, se entrega el premio “Globo de Cristal”, galardón equiparable a la Palma de Oro que se entrega en el Festival de Cannes. 

Algunas de las películas premiadas en el Festival de Cine de Karlovy Vary que me gustaría recordar –seguramente por mi nacionalidad- son: En 1949, “Maclovia” con María Félix y Pedro Armendáriz, dirigida por Emilio (El Indio) Fernández con fotografía de Gabriel Figueroa; “Pueblerina”, con Columba Domínguez y Roberto Cañedo, dirigida por  Emilio (El Indio) Fernández, que en 1950 obtuvo el Globo de Cristal por la fotografía de Gabriel Figueroa; “Cananea” en 1978, dirigida por Marcela Fernández Violante; y muy recientemente (2006) “En el hoyo”, película-documental dirigida por Juan Carlos Rulfo. 

No podemos olvidar dos películas clásicas del cine checoslovaco, “La tienda de la calle mayor” (1965) de Javi Kadár y Elmer Klos y  “Los amores de una rubia” (1965) de Milos Forman, quien ganara 5 oscares en 1975 por la cinta “Atrapados sin salida”. Recordemos que también dirigió las películas “Hair” (ícono del movimiento hippie) y “Amadeus”. 

El teatro no se queda atrás. Karlovy Vary cuenta con un excelente recinto, el “Karlovy Vary Theatre” donde se dan cita los mejores actores de la República Checa y de otros lados del mundo para la puesta en escena de obras “subtituladas” o mejor dicho “sobretituladas” en las cuales se proyecta en la parte superior del escenario la traducción al ruso y al alemán de los diálogos recitados por los actores. 

La tercer semana de agosto se celebra en Mariánské Láznê (Región de Karlovy Vary) el Festival Internacional Chopin, tributo al gran compositor  polaco Frédéric Chopin, pero en cualquier tiempo, se pueden encontrar conciertos y recitales para todos los gustos, en el teatro, en iglesias, en parques y hasta en el castillo de Loket, en donde se puede (y debe) disfrutar de alguna de las operas que constantemente (cuando el clima lo permite) se presentan. 

Una industria muy importante para Karlovy Vary es el turismo, por ello ofrece al visitante de cualquier edad, sexo, origen y religión algo –o mucho- de su interés. 

La oferta turística que ofrece la región de la recientemente creada Republica Checa, cubre todos los presupuestos y gustos, aunque para aquellos que solo se conforman con lo mejor, la opción es el Grand Hotel Pupp, que cuenta con 228 habitaciones, restaurante, cafetería, bares, salones para conferencias, seminarios y eventos sociales, clínica balnearia, sauna, baño turco, jacuzzi, gimnasio y desde luego para esas noches de insomnio, el casino, donde uno puede pretender recuperar lo gastado en compras, en alguna de sus mesas de black jack o de ruleta. 

La esplendida arquitectura al más puro estilo europeo en combinación con majestuosos bosques y un sobrio gusto por el arte, hacen de la región de Karlovy Vary un destino al que no se puede dejar de visitar. 

Entre los lugares más interesantes de Karlovy Vary se encuentran la catedral de Santa María Magdalena, las iglesias de San Andrés y la de San Pedro y Pablo (ortodoxa), el Teatro Municipal y el Castillo de Loket (en el pueblo del mismo nombre), la torre de Zámecká věž que es el edificio mas viejo de la ciudad que alguna vez fuera parte del palacete de caza de Carlos IV, el complejo balneario Zámecké lázně que se encuentra en el pico de la colina Zámecký vrch, donde también se podrá visitar la iglesia de San Lucas. 

Y para llevarse algo a casa, hay que traer a la memoria que la región de bohemia es famosa por sus preciosos trabajos en cristal MOSER conocido también como “Cristal de los reyes”, así como por la porcelana que desde hace varios siglos se ha distribuido por todo el mundo.

Lo que todo visitante de Karlovy Vary no puede dejar de hacer es:

  • Tomar cerveza “Krusovice”
  • Degustar los exquisitos vinos de Moravia y Bohemia
  • Una consulta con el médico del hotel -cada hotel cuenta con su propio médico-quien recetará un tratamiento a base de agua de manantial, dependiendo de la dolencia que se tenga
  • Un tratamiento relajante en uno de los muchos “Spa” que existen en la región
  • Escuchar un concierto
  • Visitar los miradores de Carlos IV sobre el Grandhotel PUPP y la atalaya Diana (accesible por teleférico desde el Grandhotel PUPP)
  • Comprar algún objeto de cristal de Bohemia


 

 

 

 

 

 

 

 

             
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