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Adorando la diosa Luna en Cozumel

Por Jimm Budd
Al desembarcar del transbordador, casi no reconocí Cozumel. Incluso a mediodía relumbraba el malecón. En la plaza ha desaparecido Morgan's (mi favorito restaurante elegante, que llevaba el nombre del pirata) pero ahora Cozumel tiene una Margaritaville, y si alguna vez un lugar fue Margaritaville, es Cozumel.

Es en la isla donde empezó el Caribe mexicano y, según algunos afirman, sigue siendo el Caribe mexicano en su mayor esplendor. En el lejano pasado, las doncellas mayas, según se dice, iban en peregrinación a Cozumel, donde imploraban a la Diosa Luna que les encontrara pareja. Según se ve, la costumbre se ha reanimado, aunque las doncellas ya no son mayas. En Texas escuché cómo una joven le susurraba a otra que Cozumel es el lugar en que se reúnen los guapérrimos -- o los forros, los galanes -- y la mayoría de ellos son heterosexuales.

El buceo en scuba es lo que atrae a esos robustos machos.  Debajo de las aguas claras como el tequila hay trozos de la barrera de arrecifes más larga que exista de Australia para acá. En los trozos de arrecife pulula la vida, hay de todo, desde gusanos y langostas hasta abigarrados peces tropicales.

Mucho antes que Cancún brillara en los ávidos ojos de nadie, cuando Quintana Roo no era un estado y nadie había oído hablar de la Riviera Maya, Cozumel tenía un Hotel Presidente (hoy Inter-Continental Presidente) al que todos los días traía en vuelo Mexicana de Aviación a los vacacionistas. La mayoría de ellos venían a bucear. Hoy el buceo es solo uno de los numerosos atractivos. En los meses de invierno, cada día llegan tres o cuatro enormes barcos cruceros, y las tiendas donde sus pasajeros van de compras son todo un espectáculo.

Chankanaab, parque nacional marino, es un excelente lugar para probar el scuba por primera vez o sencillamente nadar con snorkel. Las ruinas mayas de San Gervasio no son tan extensas como las que hay al otro lado del mar en Tulum, pero no por ello son menos impresionantes. Y la cancha de golf, que algunos aseguraban sería un desastre ecológico, ha ganado un certificado como Santuario Audubon.

La mayoría de los hoteles están justamente al norte o al sur de la única aldea de la isla, y un número cada vez mayor son de todo-incluido, es decir, el precio lleva incluidas las comidas y las actividades (a veces hasta el mismo golf). Eso explica que en la ciudad haya un reducido número de restaurantes y bares. Se dice que el Hard Rock Café es el más pequeño del mundo, y Neptuno fue la única disco que vi. Nadie trasnocha. Los barcos de crucero zarpan a la puesta del sol, al paso que los buceadores y los golfistas prefieren empezar hacia el amanecer.

Además, ¿para qué salir cuando ya están pagadas en tu hotel las comidas y bebidas? La simple salida del recinto es o bien costosa o bien arriesgada. Una dejada en taxi de ida y vuelta a la ciudad desde mi hotel costó 300 pesos. La alternativa es rentar una moto. Son divertidas pero pueden ser mortales a juzgar por el modo de manejar de la gente en la isla. En Cozumel aprendes a quedarte en un lugar.


Cozumel Plaza

 


Crucero

 


Lancha para bucear

 


Arco

 

 

             
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