La buena vida en Los Cabos

 

El Arco

El Arco

Por Jimm Budd

Siguen abriéndose nuevos hoteles en Los Cabos, lo que hace a algunos preguntarse si la oferta no rebasará pronto a la demanda. Eso podría llevar a una guerra de precios conforme resorts prohibitivos por su precio recorten sus tarifas para seducir a clientes menos acaudalados. Puede que llegue el día en que  Los Cabos, campo de juego para celebridades y magnates, sea costeable.


Para los que figuran en la lista de Forbes, por supuesto, ya es costeable. En cambio, el hecho de que sean relativamente escasos los vacacionistas mexicanos que holgazanean frente a las pródigas albercas de Los Cabos no se debe sólo a austeridad. La punta de la península de Baja California abochorna durante el verano, pero la envuelve el frío cuando llega el invierno. El Mar de Cortés es a menudo demasiado gélido para nadar en él, y cuando no lo es la marea y las resacas vuelven peligrosas la mayoría de las playas que circundan Los Cabos.


Los vacacionistas mexicanos tienen mejores lugares más cercanos a sus hogares para disfrutar de la playa, pero para los moradores de Los Angeles, Los Cabos está a una distancia de los trópicos inferior a tres horas de vuelo desde casa. Y aunque la gente de Nueva York podrá no estar de acuerdo, Los Angeles decide adónde concurrirán los norteamericanos de moda y la gente chic.


Riu Los Cabos

Hotel Riu en Cabo San Lucas

Por lo menos cinco resorts están en construcción, y se supone que otros serán edificados en Puerto Los Cabos, donde están invirtiendo 750 millones de dólares en un proyecto que incluye una marina y un complejo golfístico justamente más allá del estuario de San José del Cabo.


En un esfuerzo por impedir el crecimiento incontrolado y el daño al entorno, se ha establecido un Consejo Coordinador como “Alianza para el Desarrollo Exitosa”. Se ha expresado preocupación no sólo por todos los nuevos resorts que se están edificando sino además por las ciudades perdidas que surgen en lo alto de las colinas para albergar a los que confían encontrar empleo en el paraíso. El crimen se ha vuelto problema suficiente para que se instalen cámaras de vigilancia tanto en las ciudades como a lo largo del corredor. Aun así, algunos hoteles aconsejan a los huéspedes que eviten caminar por las playas después que se haya hecho de noche.


Los Cabos, por si no has estado allí, participa a la vez de la tranquilidad de San José del Cabo con apenas media docena de resorts, mientras, del aspecto bailarín y vivaracho, es Cabo San Lucas con sus bistrós, su marina,sus boutiques y sus hoteles en más del doble de números. Entre uno y otro se extiende la franja de 30 kilómetros por la que se han construido algunos de los más complicados palacios del placer. Nada de libres vochos por esos rumbos. Cada taxi es una furgoneta para diez pasajeros y el pasaje es de un precio razonable si es compartido por diez personas. El viaje al aeropuerto cuesta 800 pesos, pero es probable que te lo cobren en dólares. Afortunadamente, en Los Cabos siguen aceptando pesos.


Los centros vacacionales son más suntuosos y mejor diseñados de todo México. Pero conforme entran en línea nuevos proyectos, hay quienes se preguntan si habrá por ahí suficientes millonarios para llenarlos. Las modas cambian.

 

 

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